martes, 6 de marzo de 2012

Una tarta y un poquito de su historia

En cada tarta, hay una historia y eso es algo que me encanta de mi trabajo.
En esta ocasión la tarta la encargo una madre para su hija sin decirle de que tipo de tarta se trataba. Así que, cuando la hija la vino a buscar pude disfrutar uno de esos momentos que en pocas ocasiones me toca vivir: ver la cara de asombro, felicidad y emoción de la persona  a la que va dirigida esa tarta. La chica no paraba de darme las gracias, pero soy yo quien se las tengo de dar. Por confiar en mi trabajo y por su emoción que ha sido la mejor recompensa.
La tarta era de bizcocho chocolate con crema de naranja
Espero que la disfrutaran.


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